ESTA SIERRA

Esta sierra, áspera y abrupta,
me asume como parte integrada,
en su yo apasionado de enamorada.

Ni huésped ni sombra olvidada soy,
en el verdor de sus entrañas,
que soy retoño que nace,
amamantado por sus jaras.

Amorosa, fuertemente me abraza,
para que no escape
a sus mañas de enamorada.

Me duermo con ella, como se duerme la Luna,
en la silenciosa noche,
de clara noche lunada.

Dormido con ella me quedo,
esperando su llamada,
que me despierte de nuevo,
y enamorado, abrazarla.

No me canso de ella,
ni de su áspera llamada,
de sus caricias de espino,
de sus mañanas de escarcha,
cuando se presenta pura,
ofrecida a la mirada.

¡Cómo olvidarme de ella,
mi núbil reina preñada:
de aromas que me seducen,
de ambientes que se regalan!