¿Acaso usted no envidia la ternura pálida del pepino?..

poema de Jose Gonzalez

¿Acaso usted no envidia la ternura pálida del pepino?
Esa forma de estar, silencioso entre todas las verduras
con su piel de lagarto, ahí, amontonados
desnudos y con el corazón tan congelado.
Donde el zapallo canta,
donde la multitud de los tomates
se amontonan gritando al borde del pasillo
e intercambian canciones con las naranjas,
los ajos entonan letanías,
las manzanas se echan sobre el codo riéndose por lo bajo;
allí el charco verde, la laguna
de pepinos dormidos
ebrios de sol
(alguno se ha dormido panza arriba)
puede verse como suspiran suavemente
de tan exhaustos.
Patitas minúsculas, cuello grueso de iguana,
melancolía de un sueño que todavía echa hojas,
llevan en la barriga el rocío sonriente.

Comenta & Vota