La poesía de un nombre

poema de Devdas

Juez era yo y testigo mi corazón,
En esos tiempos en que tu mirada confundía mis pensamientos,
Saliste de la nada y en todo te has convertido,
Sol de la oscuridad y brillo del alma,
Inquieto y distante me encontraba al no hallarte,
Como entraste en mi vida, como sol que ilumina habitación vacía,
Amaneció mi jornada al contemplar tu mirada.

Yo, soy espectador de la locura que crese en mi interior,
Uso la intriga, misterio osadía, y tú con un suspiro,
Borras toda esa antología,
Eres la encargara de aquellos simientes suspiros,
Locos por tu mirara, locos por compartir mis sentidos,
Irrisorios es soñarte y despertar aun estando vacío.