Un coche que brilla

poema de Johan Molobo

No puedo tener un coche que brilla,
pero al menos puedo elogiarme,
de que no con mucho, pude comprarme,
tanto menos que un Rocinante;
una famélica sombrilla.

Y mira como gira, el mundo estático.
Siguiendo la ruta de colón,
tropecé con un escalón,
justo en el borde de la Tierra.

No todo es lo que yo quisiera
tanto menos que la mitad de un sueño
las quimera tenían ya dueño
y estribos las estrellas.

Y mira como enraíza, el mundo errático.
Guardando en casa el corazón,
no lo mata asesino, ni ladrón;
sino un infarto fulminante.

No puedo tener un coche que brilla,
pero al menos puedo elogiarme,
de que no con poco, pude comprarme,
tanto más que victoria contra gigantes;
una alucinante vida sencilla…