Río

poema de Jhosma

Podrías prestarme tu pecho y cuidarme de mi temeridad innata, y yo me sentiría como en un vuelo raudo cuando tus manos acaricien mi cuerpo y quizá después ir al río de la promesa, donde Estigio permanecerá anonadado por el brillo de tus ojos al verme y ahí ahogar nuestras palabras de amor.