Empírico

poema de Galan

Es curioso, ahora mi mirada
se desliza al margen del rumbo
de todos los pájaros que huyeron
sin remedios que lidiar.

Cada 3 imprevistos rindo cuentas,
pero cada vez sale más grácil
escapar de mis entrañas
con el desengaño bajo mi cobijo.

Me nace medio alivio al sentir
que mi ritmo cardíaco tiene el luto caduco,
pero aún conserva el respeto del silencio.

Mis rodillas siguen con las huellas
de la arena y la espuma,
la superficie de mi alma
se esboza entre surcos,
pero al igual que el acero
yo me afilo a mi paso.

Al fin mi desobediencia
comienza a seguir mi voluntad,
aunque las leyes aquí sean de incienso,
siempre prevalece el empírico
avance de las estaciones.