Carta al fracaso

poema de De Pando

Alone together : Chet baker

Aquí vengo a soplar los dados por última vez,
a solfear este rezo sin certezas,
vengo a vivir por encima de mis nubes,
vengo a perder esta fe de cristal.

Estoy aquí porque la duda
es más grande que mi vergüenza.
Te estoy hablando porque mi almohada
es un nido de cuentos improbables.

En estos momentos es cuando
el latido es un ejercicio complejo,
el tiempo pasa a ser un quizás afilado
y mi voz es la de un niño en navidad.

Vengo a invitarte a que seamos
el pájaro y la brisa
la rama y el fruto
el abrazo indefinido
el hasta pronto constante.

Y ya que arriesgo por la vida
lo hago lejos de los lamentos del mañana,
y te escribo como si no hubiera
camino de vuelta,
como si mis palabras
fueran un solsticio de invierno.
Con más miedo por el salto que por el golpe .

Saco una carta y empiezo a practicar
esta desnudez de la lengua
con la torpeza del que da su primer beso
y los nervios del que te mira por primera vez.

Comienzo con este manifiesto
a esbozar moralejas,
a pensarnos en un plural continuo,
a presentarte mis quimeras por orden.
Y pienso en esa palabra precisa
a la que no llego,
busco por los diccionarios del hambre
la palabra que me ata,
la que te pertenece pero que yo guardo.

Pero no la encuentro,
solo consigo verbos inacabados,
adjetivos difusos, oraciones a media voz.
Pero aún así,
con la costumbre del que pierde
te acabo escribiendo
en el idioma de las esperanzas
una colección de preguntas cobardes.

Mientras formulo esta
carta al fracaso,
siento cómo brotan de mi
estas confidencias del ayer,
siento el vacío entre las sílabas,
el vértigo del vocativo,
el luto de los puntos.

En esta carta hay una puerta al mar,
en cada frase escondo un viaje sin cierre,
siembro en todas las interrogaciones claveles,
releo cada fonema hasta llegar al hueso,
reescribo hasta llegar al deseo lúcido,
hasta llegar a la sencillez
del que dice la verdad.

Siento estas líneas como un seísmo,
confundo a mis manos
con promesas sin ningún tipo de rigor.
Inspiro con miedo a los finales derruidos,
suspiro con el alivio del que canta lejos.

Ahora llego al límite del folio
a esa frontera que linda con el adiós,
y cansado de revisar cada palabra,
cada metáfora y cada signo,
acabo con un punto final de finales,
del que huyo leve sin mirar atrás,
cerrando la carta y dejándola
en el jardín de tus ojos,
esperando tu réquiem.
Esperándote, solo a ti.

Comentarios & Opiniones

ÁNGEL MENDUIÑA IRIBARREN

Introspectivo y profundo. Un abrazo.

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