NO TE OBLIGUES HACER ALGO QUE NO ERES.

NO TE OBLIGUES HACER ALGO QUE NO ERES.

No te obligues hacer algo que no eres.
No cambies tu mirada por miedo al rechazo
de tus desperfectos.

Date cuenta que en tus manos yace el futuro
de tus pasos, y nadie saldrá a tu encuentro
a lamer tus heridas para pintarte al amor
entre tanta guerra. Nadie que no seas tú.

Que tu corazón no es una terminal
de espera, porque el que mucho espera
poco avanza.

A veces la vida no lo pone fácil,
porque sé que tienes días rutinarios, grises,
llenos de nostalgia,
días donde cruzas a través de fantasmas,
de despedidas,
de reproches que llevas cargando no sé cuánto tiempo
en tu espalda.

Y así sigues,
como un kamikaze que va a la guerra,
sacudiéndose bombas en el pecho.
Llevando la sensación que la vida no ha empezado aún,
buscando una mirada que te de paz,
esa paz que no encuentras en tus ojos.

No te obligues hacer algo que no eres.
Porque aunque a veces sé te desordene el alma
y le pongas altavoces a tus errores,
también has ganado batallas entre tantas flores.

Me refiero a la actitud, a los matices.
A despeinarte los sentimientos para sentirte vivo.
A buscar el arte en la basura.
A encontrar ciudades bajo los escombros.
A esa locura de reír y amar todo lo que respire,
sin prejuicios, sin miedos, sin preguntas.

Y aunque es difícil mirar atrás
cuando nadie pide perdón,
cuando la soledad te abraza por dentro…
Ya sabes cómo son estas cosas.

Así que cámbiate la mirada,
busca al reverso de tus heridas
la alegría que mereces,
que todo conduce a un mismo lugar,
ese lugar lejano,
ese lugar que hará que te encuentres.
Hablo de ti.
Y lo sabes.

AUTOR
ALÁN IRIBE.

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