LOS PERROS NO SABEN NADA

Los perros no se cuestionan cómo surgió el universo, ni por qué viven en la calle. Su madre se aleja de ellos y no guardan rencor. Se enfrascan en peleas y no traman venganza. Los perros pasean por la plaza y mueven la cola cuando algo los hace feliz. Los perros son sabios... NO SABEN NADA. Los humanos, en cambio, SABEMOS TODO, porque, como dijo Descartes, somos los únicos -privilegiados- poseedores de la razón. Por eso no paseamos felices por la plaza, nos enredamos en peleas eternas y planeamos venganza. Ante la inminencia de la muerte -lo desconocido- lloramos con cobardía. Los perros, en cambio, NO SABEN NADA, por eso, cuando sienten la muerte se apartan a esperarla con serenidad.

Ingrid Lagos Yáñez, Chile, 2016.

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