No, no es fácil
No, no es fácil dejar algo, y más si es algo que se vivió con todas mis fuerzas.
No, no es fácil dejarte ir y hacer como si nada hubiera pasado.
No, no es fácil jugar a la aventura y verse atrapado en ella.
Quizá, a los años que tengo, no debería ser así;
quizá debería pensar mejor las cosas.
Quizá estos sentimientos no deberían ser tan fuertes.
Pero... ¿qué puedo decir?
Podría ser infantil y buscar a quién echarle la culpa, pero no tengo a quién.
Tu sonrisa, tu mirada, o esa fragancia... esa fragancia no tiene culpa alguna.
Al final fui yo quien decidió buscarte, algo de lo que nunca me arrepentiré.
Podría fingir que es lo mejor para mí y alejarme, o conformarme con verte de lejos.
Podría, pero no puedo, y no quiero; tampoco puedo acercarme.
Podría aceptar que es lo mejor para ti y obviar mi egoísmo y dejarte ir,
pero no puedo.
No puedo dejarte ir sin decirte lo que siento, sin liberar de algún modo estos sentimientos.
Quizá este egoísmo de quererte solo para mí esté a punto de cambiar,
y pase a desearte la felicidad, a buscar verte feliz,
plena, sin arrepentimientos, con el mejor amor que llegue a tu vida,
el que sin lugar a dudas te mereces.
No con el mío, ese utópico e imaginario, que tuviste unos segundos en tu mente, que seguramente vivirá en Saturno.
Asumiré las promesas, y aunque yo dude y tú sepas que no podré, sí lo haré.
Asumiré este rol, y si es lo mejor para ti y es tu felicidad, pues eso bastará.



