A la salud de Isabel Miranda

“A la justicia, . . . ya le anda.”

Del porqué todo resiste,
de la fuerza que le asiste,
claro que el Señor es llave,
en su nombre está la clave.

Siente paz en el sanar,
es mariposa al buscar,
medicina en mente ajena,
¡como soporta su pena!

Anda, Isabel Miranda
que a la justicia le anda,
ándale Isabel Miranda
que, Diosito, a ti te manda.

Ser ejemplo de constancia,
valor y perseverancia,
privilegias el ser madre,
corazón que en llanto se abre.

Éstas solo son verdades,
que deshonra autoridades,
que exhibida que les das,
¿política, que hay detrás?

¿Qué no entiende todavía
la gris Procuraduría,
que has expuesto así la vida,
que te sangra roja herida?

¿Cinco años de indagatoria?,
¡el derecho está en la noria!,
la maiceada a Señorías
aumenta sus canonjías.

Dejas huella en las conciencias,
cierras falsas apariencias,
das al futuro esperanza,
nueva ley, ¿tienes confianza?

Lo has jurado, te has honrado,
tu ser tan privilegiado,
muy bendita eres mujer
cumples siempre tu deber.

Al amparo del eterno,
dura lección al gobierno,
pa’ l delito del secuestro
recemos un padre nuestro.

Has sufrido lo insufrible,
has pasado lo indecible,
la vergüenza del sistema
se convierte en anatema.

Has vencido a corrupción,
para ti mi admiración,
usa camino ascendente
avanzando hacia la gente.

Ya tendrás la recompensa
de la sociedad que piensa,
por lo pronto ten consuelo
porque tu hijo está en el cielo.

¿Qué decir de Hugo Wallace?,
que es un ángel, que sus alas
te han guiado en este calvario,
que él te cuida, siempre, . . . a diario.

Enterrado está en tu alma,
logra con amor la calma,
descansa en tardes serenas,
esperemos buenas . . . nuevas.

Autor: Lic. Gonzalo Ramos Aranda
México, D. F., a 08 de diciembre del 2010
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