Azrael.

poema de D.G. Falls

Soy el heraldo del destino, el frío de lo yermo.
El último en morir de todo el universo.
Mi cabello es blanco como la gloria del eterno y mis ojos violetas que contemplan los sucesos.
En mi izquierda cargo con el libro del vigor y mi derecha dicta la sentencia del señor.
Mis alas con su plumaje pálido como cenizas,
Exhalan escarchas azules.
Porque he nacido de lo bueno, de lo bondadoso, de lo luminoso y a pesar de mi inicio,
Carezco de todo los valores que me concibieron.
Porque no puedo tener piedad,
No puedo llorar sus muertes y sentir las pieles de los que hago abandonar el mundo.
No por eso han de temerme,
Por favor no me des la espalda ahora.
Déjame tocarte y sentirte con mis ojos que pueden verlo todo y sin embargo no sentir nada.
Permíteme cubrirme con tus brazos y perderme en el aroma de tu cabello,
Mientras te hipnotizo con la fragancia de incienso que exudo a través de mi cuerpo.
Entonces, vincúlate conmigo.
Mezclaremos nuestra piel como fusionan el vino cuando sirven dos cosechas distintas en una copa.
Te haré un lienzo con mis plumas,
Y un lecho con mi pecho.
Ahora, no temas.
Porque estoy indefenso como un niño al que han abandonado sus padres.
Porque yo he abandonado al mío, en el momento, en que te encontré divina mortal.
Perderé mi brillo de alabastro por disfrutar del tuyo, y moriré en tu tez.
Porque mis labios conocerán el calor de un volcán y la fiereza del mar sin salir de tu diván.
No repares en el sonido estruendoso de los relámpagos que resuenan dentro de mi diafragma.
Es mi corazón inmortal que se agita sin calma.
Por eso, te cubriré con mi existencia y no descargaré todo mi peso.
Porque puedo ser más pesado que la culpa.
Pero no tanto como la que poseo ahora.
Aunque no se compara con la devoción que he depositado en ti.
Acepta que mi semilla eche raíces en tu interior, y recoge los frutos de nuestro amor.
No importa si el mundo entra en caos.
Por ti he subido al cielo una vez y bajaría al abismo por tan sólo tocar tu tez.
Estoy renunciando a mi nombre.
Porque he abandonado a Azrael El mensajero de lo incambiable,
Para convertirme en un Grigori y he de bajar de mi trono en el tercer cielo a tus brazos mujer.
Entonces moriré dos veces,
Una en tus brazos y otra cuando arrebate mi página del libro del vigor.
Porque sólo existe un precio por el placer, y es el de perecer.
Será entonces cuando pueda llenarme de bondad y misericordia con todos los que he expulsado de la vida y he lanzado hacia la muerte.
¡Escúchame bien, porque soy Azrael!
Él que fue último, y pasó a ser de los primeros.

(Creo que es uno de mis mejores trabajos. Por eso lo he vuelto a subir, porque sé que lo van a saber apreciar.)

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