Locura de un irónico testamento

Quise olvidarte y más te he pensado.
Me resigné a no sentir y acabé adolorido.
Callé y mi silencio aprendió a hablar.
Más muertes tuve cuando decidí vivir.

Bebo tu ausencia desde lejos;
desde lejos tu ausencia bebo;
bebo ausencia, lejos;
desde tu ausencia bebo.

Te dejo libre para que seas feliz,
y no es que te haya apresado,
sino que de tu vuelo nace el mío.