Un cuarto eterno que camina

Un cuarto eterno que camina

En esa luz que nos imprime
y proclama nuestros sueños
ajena al oficio de misterio
en el fragor de la batalla de los tiempos
asida de la lanza de todas las justicias, que retumban
me escribo esta mañana
en los pliegues de mis versos
en el dibujo que pasea mis nubes, si amanece
o en el color perpetuo de los verdes
que también componen el frescor granate nuevo
o los blancos, que entre espacios rompen mis pétalos.

Y es un cuarto eterno que camina, mis pasillos
los sueños que me agrandan
el misterio, que entre lunas desciende por un lloro
un cántaro con verbos, no gritados
o solo la paciencia de una niña
que duerme a su muñeca
la luz de esa dama que se marcha
o esos ojos que tristes, escriben es diarios
todas las ausencias de una pierna
los coros cuando llaman
una luz que apaga la conciencia
o el tiempo que concentra nuestras luces
no es frío ni dilema, solo un mimo,
el beso que ya no puede enterrarse.

Y son cuatro, los besos de mis labios
cuatro la pasiones
y un tiempo que se integra
emociona, y ya no duele
alisa las miradas
y bebe en las ternuras
florece, calma y ama.