Tristes trópicos (de luces y de sombras)

poema de chipi

No puede negársele al pueblo pan y
circo. ¡Están pero que muy lindas las luminarias!
(Tirano Banderas. R. M. del Valle Inclán)

De la luz

Solo la luz brillante del sol reluce eternamente,
solo la gloria de los más grandes es la perenne,
dijo un poeta que al fulgor le sigue la muerte;
explotar el mito es algo realmente muy peligroso;
un día la fulgente historia se empieza a ofuscar.

De la sombra

El crepúsculo llega cuando el desolado pathos se torna vano,
cuando la efímera fama nacida de la proyectada insensatez,
del éxtasis enajenado y fugaz de un iluso vulgo soñador
que se desvela, se despierta y ya quiere volver a dormir más,
aturdido ante la súbita alucinación por tan estéril proclama.

De la gloria

Y era la vez de una voz, la voz de aquellos sin una voz,
Del maniqueo discurso entre los buenos y los malos
y el silencio se volvió la más desesperada metáfora,
en la hora del pecado, de la palabra y de la omisión,
de la oportuna arenga patriótica tan exaltada y eficaz

Del olvido

Pero el tiempo de la revelación es también el del negativo,
el de lo nocivo que se hace visible, es tiempo de la verdad,
cuando es la certeza la que se fija, la que se lava y se aclara,
es el tiempo que ha de pasar página y de la gloriosa sinrazón
emanará la cordura que relegará este tu tiempo al olvido.