Damas y caballeros.

poema de Oropeza

Un viejo libro acompañado de una vieja historia que me tomo entre las manos para callar al tiempo y los señores tan cerca a ellos, el muerto descansa en su cuerpo esperando el acabar de la última nota ,más fina en los oídos ajenos y sencilla para su amada ,había tanto del niño atento a las rodillas pesadas ,cautivante para mí que oculta me gusta estar ,cuanto de esos ojos ya perdí y cuánto de esa sangre ya vendí ,pero es el centro de la vida ese cuerpo que aún se movía por la reacción de una mujer viuda y el caballero que atendía a la gente que venía a consolar su propio estómago ,me quedé por la música ignorada , vacía y llena de mi
La gente fingida no me sorprendió ,cigarros que esperaba ver comer sus vidas tampoco me conmovió , más que el niño aún parado con la cabeza inclinada creciendo ante mis ojos.

Comenta & Vota