Cabeza al pecho, al suelo, al techo.

poema de Srakkin

¡Aún estaba palpitando! Al pecho llego mi mano,
atónito, mi rostro se deformo y llego el otro yo,
el alter-ego, el pensamiento, el semblante de fuego,
ojos inyectados en brillo sin ayuda del papelillo,
enfocados en recuperar todo el tiempo perdido.

Algunos hilos se marchitaron en los bolsillos,
pues no alcanzaron a tejer las proezas de niño,
me he desgastado en querer encontrar el camino,
el mismo sentir puerir que venía de años conmigo,
semejante a jugar con los amigos sin haber crecido
o amar como si nunca antes se hubiera sufrido.

¡Al pecho llego mi mano! Maldito corazón insano,
tarareas que quieres ir tomado de sus manos,
pasado tanto lo desconozco, me desenfoco,
me vuelto tonto y te encuentro en otros ojos
desesperanzado en recurrir al sufrir...
admiro del desierto su fin...
desear tiene que concluir
si no ha de construir.

Comentarios & Opiniones

Penelope

Buen escrito, gracias por compartir! Saludos!

Critica: 
Silvia

admiro del desierto su fin...
desear tiene que concluir
si no ha de construir. Tus letras siempre tan profundas,un gusto leer saludos y beso.

Critica: 
Srakkin

Muchas gracias, espero que esten muy bien, por leer mi poema. Si, soy profundo o muy loco jajaja Depende del punto de vista que se le vea. Tengan un buen día, saludos!

Critica: