Cereza

poema de Adriana

Una camarera llamada Teresa
Trae bebidas de fresa a la mesa
Dicen que su sangre es dulce como cereza
La vista del joven se tiesa
Sabe que está mal pero aún así la besa
No se resiste a la piel delicada de su presa
Se escuchan gritos con firmeza
Teresa y su cuerpo magullado con certeza
La brillantez de su orgullo se cesa
El joven quería de postre fresas con crema

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