LA ESPERA DEL SOÑAR

Desangran ríos teñidos en rojo.
Aguas sanguinolentas desparraman su agonía.
Mudos y tiesos los fantasmas esperan.
Sin tiempos que no miden,
sin fríos que no sienten.

La brisa gime entre las apiladas piedras
amontonadas sin capricho por doquier.
Afilados cuchillos la rasgan al pasar
y caen esquirlas areniscas en el agua
hundiéndose y dejándose llevar.

Alas raudas surcan el cielo
que de a poco, se va ennegreciendo.
Prisas en vuelo por llegar
contrastan con el compás de tiempo en suspenso
de las sombras que pueden y saben esperar.

Hace frío dentro y fuera.
Gélidos mantos cubrirán y no se van.
Llega un largo y tortuoso invierno.
Vestido de oscuro y húmedo ropaje,
llega un personaje que no da espacio a soñar.

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