DOS

Donde no estés pierde sentido la vida.
Para qué existiría el agua del río
si tus manos no han de mojarse
con la presteza del niño feliz
chapoteando en libertad?

Si tú no estás se acaba el aire.
Dejaría de silbar salvaje el viento
acariciando lugares secretos
donde siquiera el más audaz ha llegado.

Sin ti muere el color más exquisito
opacado por la sombra negra
que anochece hasta el intento
de saludar siquiera a un día nuevo.

Somos dos.
Juntos somos dos.
Día a día somos dos.
Porque sencillamente, en esta vida,
nos tocó ser tú y yo.

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