ÁNGEL...

Aves de paso...
Buscando eternas primaveras en flor.
Mimos al alma que parten un día,
pero sin embargo, anidan en el corazón.
Hay seres que no merecen olvido.
Hay otros, que debiéramos enterrar lejos,
en ese lugar donde no recordamos que existe.

Seres de colores, que brillan sin proponérselo.
Fantásticas creaciones de esta vida
que nacieron para alumbrar nuestro firmamento.
Corazones enormes que rebosan en el pecho tanto,
como para salir a desparramar bondad en cada paso.

Con naturalidad, sin esfuerzo...
Innatamente implícita, la generosidad en ellos.
Esos ángeles que pisan el suelo firme,
pero intuímos son portadores de alas.

Sensibles seres tocados
por el don que pocos ven y entienden.
En un mundo caótico y egoísta,
se confunden injustamente con falsos parapetos.

Tú, ángel que transformas las sombras en luz.
Que das aromas a los valles desiertos.
Que abrigas y acompañas sin saberlo cada uno de mis días...
Dónde estás?

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