Medellín.

poema de Val

Medellín, mi tierra que tanto anhelo
si me diste lo mejor de ti
lo que más quiero.

Te vi por primera vez
y no pude dudar de que mis raíces eran tuyas
de que mi cultura venía de allí:
un lugar con gente abierta y feliz.

Te prometo que me conquistate
fue amor a primera vista.
Y lo que fue más impactante
tus montañas tan bonitas.

Tú gente fue la que me enamoró
no pude dudar de que de ahí venía yo
de que mis gustos en todo
eran similares de todos los modos.

Sentía que la sangre me llamaba
que yo allí correspondía
que mi lugar estaba en el sitio correcto
y que ese era el momento perfecto.

Mis gustos musicales, mi comida preferida
allí los compartía, y todo el mundo decía:
Si que son parecidas, tu vida y la mía.

Y realmente lo eran,
nunca me sentí más en casa como allí.
Me acogieron de forma en la que
podía ser yo de cualquier orma.

A todas las personas a las que de ti les hablo
sienten el amor con el que se los relato
y sienten ganas de conocer el lugar
que tantas ganas de vida me volvió a dar.

Me emociona hablar de tí,
me alegra pensar en tí,
aunque también me trae nostalgia
porque quiero volver allí.

A tu esencia, y sufro por tu ausencia.
A tu ambiente, que siempre tendré en mente.
A tu gente, que siempre llevo de frente.
A tu tradición, que llevo el corazón.

Sabes cuanto me duele cada vez que me separo
de donde mi cuerpo corresponde
sabes cuanto me duele cuando te veo lejos
teniendo la duda de cuando volveré a verte.

Me duele no estar allí
todo es tan diferente y tan fácil.
No tiene comparación con nada de aquí
siempre te preferiré, siempre a tí.

Sí, sí, mil veces sí, si la pregunta es:
¿Es de allí de donde quieres provenir?
Sí, sí, mil veces sí, si se va a tratar de tí
Medellín.

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