Familia.

poema de Val

Siempre me ha gustado escuchar
siempre me ha gustado imaginar,
todas esas historias
que he querido apreciar.

No sabeis la tranquilidad
y la paz que trasmite
hablar tan normal,
del pasado y la actualidad.

Y la verdad, me gusta más atender
en las anécdotas del pasado
donde el aprender de ellas
siempre está asegurado.

Hoy he tenido el placer
de poder entender
el crecimiento de mi abuelo.

Su niñez y adolescencia
fueron tan crueles
y él tenía conciencia.

Me partió el corazón saber
que alguien al que amo tanto
podía haber llegado
a no poder comer.

Y si el día que comía
lo tenia que repartir
entre sus hermanos
de las sobras de un bar
de la esquina.

Me partió el corazón saber
que a los ocho años,
ese niño que ahora tiene sesenta y cuatro
perdiera a su más precioso regalo.

Saber que él despidió a su madre
cuando no quería haberlo hecho.
Me duele imaginarme a un mini-abuelo
que se despidiera de ella en un duelo
de dejarla ir o morir con ella.

Me inspirais, me animáis
me dais sabiduria y me enseñais
que la vida no es lo que yo he vivido,
que la vida es todo, incluido el olvido.

Me haceis consciente de que;
Gracias a Dios, y gracias a vosotros
no tengo casi posibilidades de vivir
lo que a vosotros os tocó.

Y agradezco también, en parte
que a vosotros os pasara todo eso,
porque si por ende no lo hubiera sucedido
quien sabe donde estariais metidos.

Me alegra saber, que todo eso
os hizo madurar
para poder enseñar, después
unos valores y una educación.

Todo por lo que pasasteis
os han hecho lo que sois
y me satisface este hecho
porque sois lo más preciado
que hemos podido tener.

Agradezco que:
gracias a que partierais de allí
mis hermanos y yo
no tengamos que presenciar
en carne propia
el sufrimiento que,
desgraciadamente,
vosotros si.

Y por último,
os amo, y os vuelvo a agradecer
la educación y el crecer
que me habeis podido ofrecer.
Siempre de la mejor manera.

Comentarios sobre este poema