Qué bellos recuerdos!

Qué bueno el sabor del zumo del coco,
fresco,
escuchando las olas y a los bañistas,
bien cerca tu sonrisa
y tus ojos de mora en mis ojos de loco,
quietos,
vertiendo la vida en cada palabra
que me inspiran tus besos.

Qué bellos recuerdos!

Bajabas templada y templada te fuiste
parriba’,
con mi mano entre las piernas
y un suspiro en los ojos
de loco,
¡locos quedaron mis huesos!
cuando regreso
y no tengo la mano.

Qué bellos recuerdos!

Detuviste las nubes, detuviste los ojos
de todos,
detuviste la luz del faro
y detuviste el tiempo del verso,
ciego,
¡ciegos quedaron mis pasos!
cuando regreso
y no tengo los ojos.

Qué bellos recuerdos!

Ilusionada viniste; viniste con ganas de Gracia,
loca,
vertiendo las olas en cada palabra
que a mis ojos de loco le bañan
del todo,
¡que grande tu magia!
cuando regreso
y no tengo mi alma.

Qué bellos recuerdos!

Parriba’ te fuiste engordada
de Gracia
de vida
y de tiempo,
¡qué fuertes tus alas!
cuando regreso
y se vive el recuerdo.

Qué bello es tu cielo!

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César Carulla Barrau
06/12/2018

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