Turbia y cálida

Has sido esa dulce calma de una tarde cualquiera
Cuando la placidez se apodera de una
y todo le parece bien
Me has dado alegría de la buena
aquella que viene de la mano del entender sereno
que esa herida es demasiado grande
como para combatirla

No lucharemos jamás por/contra nada

Imagen: Con mi querida Anna

Comentarios sobre este poema