Perra Insaciable

poema de Tórtola

Indómito corazón,
fuerte pestilencia.
Sombras, petróleo, lluvia.

Caos, perra insaciable
anhela el elixir de los mortales.

Corre, persigue, caza,
llora, agoniza, muere.

Perra insaciable,
vuela por el sinfín
del oscuro, tupido sinsentido.

Perra herida, gime.
Mas no alcanza,
sus patas llegaron hasta
la colina,
mas no pudo subir.

Esperen, la perra maldita,
está respirando,
abrió sus ojos,
hay una luz que remece su cuerpo...

Un momento. ¡Todo brilla!
Es la perra,
¡La perra asquerosa!,
que brilla, que goza.
¡La perra está enfrente de mí!

¡Maldita perra!
No puedo creerlo.
¡Basura!¡Ya no eres un can!

Pero ¿qué ven mis sentidos?,
palpita mi alma...
Su vileza, no está.

¡Es una tórtola!,
de esas que encuentran
el manjar de los dioses
y yacen haciendo el amor
con su propia Existencia.

Comentarios sobre este poema

Sé parte: Comenta y vota