II

poema de Tianmonte

Pocas hojas de un almanaque bastaron
Para despertar mirando un futuro soñado
Melodías mayores en un pentagrama añejado
el color del alba era como el recordado

El Pacífico y sus olas trenzaban su pelo
Un diamante apagado por un sol en su pecho
Pequeñas marcas del pasado no esperado
Giró su velero sin miedo al naufragio

Lunas de guerra y mañanas austeras
Cada uno en el mismo campo con distintas reglas
Noches enteras viendo a una andrómeda
Que disfrazaba de encantó a sirenas ahogadas

Sé que en su risa se guarda la mía
Ya No recuerdo su cálida mirada
Pero en el fondo del alma se que se guarda
Momentos sinceros que saben a playa

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