La llama que alumbra

poema de Clara

Me basta la primera hora del día
para encontrarte en mi pensamiento,
coincidir contigo por fin aquí,
cuando todo aún está tranquilo.

y tan sólo pensar,
cómo mi mente se alimenta tanto de un humo inexistente,
cómo transita tan desnutrida para embeber una y otra vez del encanto de lo imposible.
La vergüenza y la culpa me atormenta.

Pero y si, ah...y si supieramos
que verdaderamente es así,
que cuando nos veamos ellas intercambiarán
todos sus intentos fallidos
de contacto.
.

Que en tan sólo un parpadeo,
lo que tanto anhelaron.
Si yo supiera que es así,
seguro absurdamente seguiría
ya no sólo inconsciente,
buscándote en mi mente
a cualquier hora del día.

Al igual que la salud,
te insinúas y reclamas,
en momentos de máxima ocupación.
Multiplico el tiempo y la energía,
y aunque robes grandes momentos del día,
me activas el corazón.

Y entre la falta de proyectos y la desidia,
remolona,
por la desnutrida mente que no la motiva,
ella me abandona,
pero tímida viva sigue, de noche y día,
la llama que encendió mi vida,
la llama que alumbra
a esta leona.

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