Extraño ese sentir

poema de Clara

Acompañándote tras oscuros laberintos,
siempre intenté dibujar una sonrisa en tu cara,
oscuros laberintos en los que me desorientaba,
Y observabas mis hazañas,
natural en tu entorno,
descubriste en mi rostro el habla.
Y me enamoré de tus laberintos,
con luz y flores los decoraba,
Y cuales habría recorrido quien ante tenebrosos horrores,
la perturbadora ausencia de miedo mostraba.

Tímida, pequeña e impredecible,
tu habla viajaba por tu cuello,
y leía el desconcierto en tu rostro.

Y tus juegos se tornaron amor,
tus planes se tornaron sorpresas que hacían expresarte en las formas más extrañas cuya existencia desconocías.

Romperé las cuerdas más persistentes
por visitar aquellos lugares en los que nuestras almas se reencuentran.

Por acompañarte en los intrínsecos
y tiernos miedos de tu ser,
los que nunca has mostrado,
por los que sólo siempre viajarás.

Tus burlas se tornaron en la más profunda de las miradas,
que aún hoy, fresca,
visita mis papeles con el deseo que dejaste en ella,
ese deseo que espero siga ardiendo,
y consumas y compartas
hasta el infinito.

Ahora sólo extraño ese sentir en la mirada,
como el león y la presa,
sosteniendo su vida en su máxima atención,
atendiendo a su máxima en la vida.
Como la danza de aquellas
aves,
que imitándose en el agua se cortejan,
y cenas se regalan,
quiero hacerte ver en mis ojos tu mirada,
y compartir las emociones más profundas del alma.

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