A ambos Lados del Igual

poema de Clara

Por qué se oprime así el pecho,
cuando su identidad es el destino
.
de mi voz.

Por qué emanan ahí esas cosquillas,
al ceder en las palabras,
.
el cariño,

Como si sintiera a través de él,
.
su recibo.

Por qué me están llorando los ojos,
.
antes de darme cuenta.

¿acaso no dispongo de competente juicio,
para esto que experimento,
sin comprensión,

como ¡más allá de mi ser!?

¡Por qué!

Y cuando me planteo hablarle
de la pena tan grande
que a veces siento que no sostengo,

Cuando me planteo transmitirle
lo insignificante de mi existencia
en un mundo en el que una aproximación
es imposible,…

Siento un cosquilleo en mi mano derecha,
que asciende por el brazo hasta el pecho,

Como si el simple hecho
de plantear mi inexistencia
provocase su revuelo.

(¿Por qué?)

Para qué tal inmenso sentir
que compartir no puedo

Si a quien pudiera sentirlo
no me puedo dirigir,
y quien me siente
no puede sentirlo.

Para qué, además del sufrimiento
para qué esta implosión incandescente,
que me impele efervescente
si el éxito que conlleva se lo lleva el viento.

Nunca antes como en este momento

deleito cada maravilla de la vida,

y no titubeo que ni se aproxima

a los estratosféricos límites

que alcanzar puedo,

Tengo más presente
lo que para mí fue indispensable
y aparte de mí,
sólo él lo retornó,
que de nuevo ahora es en parte,
parte de mi vida,
costumbres y rutina,
que reconstruyo día a día;

nuevos desafíos
para los que fui concebida,
que tras la espera
de inabarcable plenitud,
me llenan,
y tantos otros,
que brotarán y dimanarán;

Mis ojos lanzan un incitante te quiero
apuntando al centro en el espejo
que se agudiza cuanto más cerca lo siento,
volatiliza y en alegría y cercanía,transforma,
(a veces, más de lo que querría)

Y otras pesa seguir sabiendo
que su alma y la mía
no juegan juntas, creciendo,
con la inimaginable altura
que alcanzarían...

Para soslayar cualquier indicio,
de faena por cumplir,
ya que alcanzo a advertir
que al entendimiento yo cedí
formando este bullicio;

Y aunque sé
que mejor que nadie sabe
que cada cual es responsable
tampoco puedo omitir
el tamaño de su corazón;

Para prescindir
de aparentar aborrecer,
ni más sufrir,

Seré feliz
Aunque, a veces el pecho,
-literalmente- sufra.
Y aunque cada amanecer
sienta que le quería
desde antes de nacer.

A cualquier día,
en la cama, al despertar,
recordándole,
Como, feliz y agradecida,
intuyo, siempre será,
(y apacible contemplando
que asomará el hundimiento en el anhelo)

que donde hay pena también es alegría,
que no sólo la sensibilidad
soy de números como de caligrafía,
y no carezco de destreza en la ecuación
al pasar a ambos lados del igual
ni en integrar y derivar,

cualquier emoción.

Que la potencial libertad
esperanza infinita
que de nuevo habita,
y esculpo y pulo todos los días,
sea lo que fuera que lo despertó
a través del entendimiento de los ojos,
no me alcanza a agradecer,

en esta vida.

La que no es de nadie,
Y como a nadie,
te estima.

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