Frío pasional...

poema de Silvia

Cazadores al alba van saliendo con cuernos, escopetas y jaurías.

Huye la fiera, mas la van siguiendo; pasmada y laxa por la algarabía de escopetas y perros, va muriendo herida, y amenaza.

Entre la nieve, tiritar helada al severo soplo de hórrido viento, correr, siempre los pies en movimiento castañear cuando el hielo es extremado.

Sus piés frío escarchados su alma un fuego abrumador...
Buscaba noche y día

Los días quietos, lluvia que moja a cientos de miles y a ella.

caminar sobre el hielo a paso lento; por temor de caer, y caer sin remedio.

Un licor en la alforja y un trago alentador calienta la venas y la lengua...

Péga un grito fuera de toda lógica....
Antonioooooooo!!!!

pero el necio silencio en la nieve es tal
Que solo se oye la maga estela suave del viento en la copa de los árboles.

Los cuales estaban sin hojas
Miró hacia el horizonte dejó ir a los perros atados a su carro.
Rezo un medio padre nuestro
Y con dificultad pensó en Dios...

Y quedó allí sentada en la nieve bajo una pendiente.

Nadie jamas la volvió a ver
Nunca.
Aunque la verdadera importancia de encontrarla para los bárbaros,solo era matarla.

Llego el verano los pájaros y él sol
Pero ella jamas volvió.
Y así de cortante es la realidad, directa con vida o muerte,con fé o sin Ella.

Fue a buscar su destino
Un destino que no se quiere por querer
Se quiere por tener que seguirlo.

Y ella lo siguió, porque busco a su amor perdído en esa zona peligrosa de una naturaleza rustica y furiosa como veneno para los huesos del hombre.

Y ella tenia esa valentía única
Un orgullo admirable.

Y un marido que jamas había vuelto
Ahora los dos perdídos en el mismo lugar.

En la galera del suntuoso armagedón solos
Sintiéndose y sin verse,sin poder tocarse
Oyéndose sin poder amarse.

Cuando ya él verde broto con fuerza en todo su esplendor
Solo se ve allí dos arboles gigantes cada día
abrazados y la imágenes de dos caras besándose.

devuelve mis manos vacías,
con el tiempo que se enciende de golpe
Ahora y siempre eternos...
mis recuerdos,
Una simple mujer amándote hasta la muerte.
la promesa fue amarte y eso hago encontrándote.

Y voy hacia la muerte que no existe

Amanece en el horizonte.

Cuenta mí leyenda que si acercas tu oído al tronco de los dos árboles oyes siempre poesías de amor.

Los enamorados piden sus deseos...
Piden sus deseos de amor y son concedidos.

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