Trauma

poema de Penelope

Y lo llaman estoicismo.
Polvo de colilla en Hotel California.
Caricias paliativas de un osario de sonrisas
cuyos huesos se secan en la necrosis de unas manos.
Sindicato de bodrios de una vida , ya amonestados.
Ampollas en el lomo de una vieja carreta
Afasia de la noche despojada en la cuneta
Y y un chaleco antibalas por fin, empezó a sangrar.
Y lo llaman agnosticismo.
En la metafísica que rastrea el pródromo de un dolor
en el color magenta que el grito de un alma regenta
en la infantería apodada en las anginas del candor
desde la balaustrada de una dermis mostrando su nudismo.
Quieres saber cómo lo llamo yo?
Camarada de soliloquios finiquitados por el tiempo.
Peatones que estrechan las mandíbulas del pavimento.
Nódulos umbilicales en la metástasis de algunos encuentros.
Miscelánea sedimentaria resurecta en su tesón.
Carousel de neurosis hacinando masas patógenas.
Y musitando en las mazmorras de deudas erógenas.

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