Posturas

poema de Penelope

En mi cama son dialectos de tu enajenación al pensarme,
prurito de flageladas sombras que consternadas nos espían,
licenciadas poses, esbeltas en su desfile de algarabía
encarcelan los gemidos manifiestos en mis carnes.

Cualquiera de ellas resuelve la ecuación de mis lamentos
pariendo los soplos bastardos de las dinastías,
solfeando para la audiencia de cordones umbilicales
que por sufragios de alcoba no piden nacer todavía.

Posturas que acuden a la subasta de los empeines
Y el arrobamiento de la noche quiebra la calaña
mientras por los torrentes de tus ingles llueve,
y en el tropel de caricias segrega su caña.

Relicarios que ya tienen un nombre de leyenda
en la noche son progenie, en el alba son profetas.
Octavillas que difunden el echarpe de las mañanas
sin el corolario que a la deriva las cuenta.

Posturas que te llaman desde mi cama
mientras la piel corrupta asume su derrota.
Asignaturas pendientes que nos delatan
Cadencias sutiles que colonizan las horas.

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