Ósculo

poema de Penelope

Entre las esquinas libertarias de tu boca
se adosan mis senos como parches,
el latido gángster de tu válvula aorta
resetea la noche desde su palco bramante.

Entre tus manos, soy hipérbaton en el verso
Ósculo de tus alas, átomo de tus nudos
Ágora del purgatorio de deseos impúdicos
Y en la hesitación de tus susurros, soy quiasmo.

Convergemos en la mórbida estaca de dolor
el coma del alba sostiene el gospel en lazos,
bautizados por la vanagloria de un ósculo de amor
en las millas andadas de nuestros abrazos.

Son concesiones nuestras, linaje del alma
adjudicadas por el fuero de agravio extremo,
son salmos eruditos que triunfan en llamas
cenefas del silencio, la piel, nosotros y el beso.

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