Ojos verdes: autores de la noche ( A Mawtinik)

poema de Penelope

Una amnesia polvoriza las raíces exiliadas
derramadas en la anuencia de ese verde,
en la palma de la mano soplo la distancia,
absorvida por tus ojos que pueden verme.

Tendidos sobre el rastro impoluto, remoto
encienden la urna de mi deseo deflagado,
salivan el borde de esos labios que susurran
palabras que se extinguen en un silencio roto.

Verde detonado como sábana de arrebato
Cautiverio hiperactivo de manos atascadas,
en dominios de la carne que usurpa el alma,
el ocaso inicia su funeral bajo jadeos en llamas.

Mis dedos en tu boca, derretidos.
Tu lengua todo mi ser vertebra.
Congruente con un baile de latidos,
sin penumbra quedó la noche, en quiebra.

Brote de verde intempestivo que riega la tierra,
sin tránsito del alba que frivolize el momento,
paredes apabulladas sin demagogia de sombras
consienten la impunidad de esta tormenta de fuego.

Desfile de caricias que tatuan el olvido
marcando en verde la piel de la cama,
confiscando los senos hirientes
extenuando un deseo que no calla.

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