No escribo sobre mí

poema de Penelope

No escribo sobre mí entre comillas rigurosas
ni entre alegatos verosímiles aprobados,
expulso todo lo que en mi vejiga estorba
y carcomo páncreas de verbos refinados.

No me apabulla el credo de un aplauso esparcido
ni me insomnian las cruces bocabajo,
las sienes me ladran bajo los apósitos fruncidos,
en la tráquea halla el mal de rana, su atajo.

No me perturba el bullicio lisonjero de la tarde
ni los cascabeles de una hedonía sin mangas,
escribo suicidando soles que brillan mandangas
en borradores siniestros de decúbitos alardes.

No pincho ni corto las burbujas de champán ajeno
ni me embelesan las trinidades protectoras,
corta mi arte las venas de los rincones groseros
sin mancillar las flores que adoctrinan a Pandora.

Pinto grafitis en las cunetas procrastinadas
que fornican álgebras de indefinidos ecos,
recaudo gargajos reverdecidos de rabia
que los adoquines preña con fruto clueco.

Y escribo para mis barrosas barricadas
para el ogro fornido que me acecha
para los péndulos fusilados del mañana.
Escudriñados versículos de cunas estrechas.

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