La conciencia enviudada

poema de Penelope

En mi vida puedo verte pero no puedo tenerte.
No puedo verte pero puedo vivirte,
Y puedo aprender universos en la cátedra de tu piel.
Abrupto el clavo de tu ser que ha de herirme.

Sombras de un raciocinio de su conciencia enviudado
canal de la espalda que se abre hasta rozar tu boca,
en el último de los bailes con estos ojitos cerrados
vertirás la sangre a los pies de esta copla.

Que se entierren las curvas de mi cuerpo lozano
en los dominios impúdicos de tus maniobras,
que se atasquen los vértices deshonrados
en los almacenes extraviados de las horas.

Y que me sujete la yiedra en el grito del alba
y la obsesión de tus ojos corte las piedras,
permute el aire imbricado en los sintagmas
que nos agujerean la vida con este querer.

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