Darbuka

poema de Penelope

Conversión de tambores, el ritmo riega orificios
los grifos de la Darbuka resucitan mis calores
se bifurcan, reberverando, ecos extraviados
trotan por mis caderas propagando sus temblores.

Aldeas primogénitas de sentidos alienados,
piras de una conciencia milenaria arde en mi regazo,
la acupuntura de la intuición perfora mi costado,
(mártires en oligofrenia disputan su legado.)

Un renacimiento ventrílocuo , espasmódico
una era de” eutimia triunfal” benemérita,
abrazos de percusión en mi ser sangrando
revocaciones del arte que mi alma venera.

Bocanadas tribales en los pechos encendidos
que engendran sus raíces en las catacumbas,
que trina la voluptuosa etnia de los abismos
tambores despojando el alma, resuenan.

Broto de los pies descalzos y las ancestrales urnas
definiendo el periplo de cuero irascible
comando de mis gestos, sayo de penumbras
detrás de las espaldas dejo retazos inservibles.

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