Cien años de telarañas

poema de Penelope

Cien años de telarañas en una vagina sin coartada
tímida entre los cascos vespertinos sin consuelo,
resuelta en los hilos flácidos de un sopor con
pretendientes callosos , protuberancias del duelo.

Encogida en su silueta de harapo destartalao,
raspa su fresno de juventud en demagogia,
frota la costra de una vagina que se ha olvidao
y el tiempo manco de deseo no la elogia.

Cien años son, de memorias encortinadas
arrastrando la cola larga del celibato,
de flujos ensartados en el hígado hambrientos,
el camelo avaro fue perdiendo sus aciertos.

Cien añitos que duelen, que amargan y secan
los trigos recetados en las comisuras rosadas,
flatulencia del pecado los expatria, sedienta
en la decrépita cúspide de su triste perorata.

Y son más, escondidos en las bragas
soliloquios de vaginas que escapan
al percal rotundo de cetro de vagabundo
dormido en los bancos, mientras la vida pasa.

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