Brooklyn

poema de Penelope

Que tus abrazos no se queden en huelga
Que tu amor sólo me infecte con amor,
Que tu mirada aún brille en las ojeras que te cuelgan,
Y las sombras leprosas sostengan el adiós.

Que los espectros de entusiasmo consumido
Como fantasmas de la nada juren las banderas,
Y los sueños que habitan en nubes de república
Salgan saxofoneando sobre las aceras.

En el cráneo del olvido somos supervivientes
piezas descompuestas a causa de un derribo,
algunas carcajadas lapidarias burlaran la suerte
que la muerte todavía nos ha concedido.

No mantengas en secreto, tu gesto demacrado
Pasearemos juntos , cogidos de la mano
Recordaremos los momentos que vivimos
No te dejaré morir solo, viejo amigo.

Que te abriguen mis lágrimas pero no de lástima
Fumémonos un último cigarrillo
Cuéntaselo todo a tu querido Frank Sinatra
Aunque escupas sangre, no ahogues ese grito.

Agota la vida con toda esa ironía
Que cantará en la orquesta de tu funeral,
Que será la última batalla que te vio en vida
Gracias por compartir conmigo tu final.

Brooklyn aún arde en llamas en tu corazón,
Y aunque quisieras saltar desde un rascacielos,
Y casi le pides al perdón ese favor,
De nuevo te pierdes en el bullicio de Nueva York.

Nos perdemos juntos, una última vez
el puente de Brooklyn se columpia en su firmamento,
las luces imponen, te tiembla la piel
la noche cae como un meteorito de pleno.

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