Balada de amor para el dolor de un poeta

poema de Penelope

No seré un rastro que te sigue como humo de poesía
seré el pico de una montaña ilustrada en el mañana,
hacia ella irán, escalando sentimientos y esperanzas
que lanzaran al vacío sus armaduras hechas trizas.

Seré arco póstumo de pasajes extravagantes,
canciones esclavas del alma que suenan con esmero,
la tinta mojada de tus ojos en estos instantes
que escriben los versos en blanco y negro.

Seré la rosa del desayuno de sueños taciturnos,
la greña despeinada del viento adolescente,
el implante de sonrisas en su brillante escudo,
la euforia distímica de la tómbola de la muerte.

No seré maniquí de la hipocresía, ni burbuja de placebo,
ni Réquiem de lágrimas enjutas que en la distancia besen tus ojos,
me bastará con hacerte el amor a través de mis versos
y hacer tus silencios míos, sólo míos y nunca más de otros.

Porque el poeta cuida del dolor ajeno, del corazón maltratado,
como gesta el espíritu consternado de la luna.
Porque el poeta rehabilita el afán, la ilusión, la estima,
el rayo de luz penetrante en el poro del alma, el poeta cura.

Porque el poeta crece en el alma del otro poeta
Y navega en el vaivén lírico que implícito suena,
Indulgente con los malabares del tiempo
Impacientes , inescrutables, son sus letras.

Commueve con su auxilio retórico y su alarde
plenitudes pasadas en su rúa de agonía,
no finge ni presiona, si bien infringe amable
el código de la suerte que a veces le abandona.

Seré el manifiesto en el aire escrito,
palabra que no tuerce la esquina del olvido,
firmante del núcleo de fueros encendidos
que en esta balada de amor renacen.

( https://www.youtube.com/watch?v=Pep6nREBpS8)

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