Almendras

poema de Penelope

Almendras que son baladas sobre la piel
que son la porcelana de una mirada,
que son alpiste del gorrión que despierta.
Almendras para el barbecho de una boca abierta.

Que son de mis versos, la herramienta.
Como ajuar y alhaja , cantoral de la alborada.
Como novias de nata de Miguel Hernández
se columpian llorando sobre ramas de cipreses.

Y como caporales de su tumba, recitan entre meses
la integridad de una princesa que ya es muerte.
Almendras de alta sierra para la núbil madurez.
Refrigerio de los caprichos que espía mi desnudez.

Almendras mensajeras que como palomas jalonan el aire
entre los intersticios de las nubes afables,
invitan las colonias celestiales y los colegios del recuerdo
a ser magnates de improntas, en los altares más dignos.

Que incuban arena del sur en los labios
Y arrecian las orillas no civilizadas del deseo.
Almendras que disputan los alelos de las canas,
Y enjuagan los saltos de las ranas. Almendras, sólo eso!

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