Querido Papá Dios:

Querido y adorado papá Dios,
Ya sabes que yo poco te molesto
De vez en cuando pienso mal de vos,
Pero es muy de mortales sentirse descontento.

A veces si te ocupo… te agradezco,
Por todo cuanto tengo y cuanto no,
Porque a tu voluntad yo sé que pertenezco,
Y siempre aunque no quiera te otorgo la razón.

Te escribo más solemne y suplicante
Tratando de apelar a tu bondad
Así que espero leas este mensaje
Porque es para pedir por mi mamá.

Ya sabes que es tan buena y tan inquieta,
Que nunca le ha deseado mal a nadie,
Mi vieja lo que no sabe lo inventa,
Mi Reina del castillo de diamantes.

En estos días le pudo la torpeza
Y se cayó quedando adolorida
Se propinó un trastazo en la cabeza
La dueña de mi senda y de mi vida.

Veloces fueron todos a hospitalizarla
Y yo que andaba lejos vine a prisa,
Me la encontré acostada, y a mansalva
Besé con frenesí sus dos mejillas.

Te pido papá Dios no se te ocurra,
Fingir que a mi mama la “necesitas”
Para charlar cuando arriba te aburras,
Y te quieras llevar a mi viejita.

Tampoco te me pongas a inventar
Que le hace falta brillo a las estrellas,
O que hay que darle viento a tanto mar
¿”Y quien pa’ ese trabajo si no es ella”?

Yo sé que tú no entiendes estas cosas,
Por más que yo te ore a noche entera,
Lo sé porque hay invierno y tantas rosas
Y porque el tiempo es tiempo y siempre impera.

Yo a quien puedo pedirle… a Esculápio?
A la Parca Famélida indolente?
Le pido a ud mi Dios por este agravio,
Le pido mi señor no se la lleve.

No me vaya a dejar aquí solita,
Sin nadie que me de sus tiernos rezos,
Que solo da una dulce madrecita,
Esa que apreciará este poco e’ versos.

Ya sabes, lo que por ella daría,
Y sabes cómo tanto a mí me arde,
Lo sabes porque escogiste María,
Y me diste el corazón para yo amarle.

Así que se la encargo allí en sus manos,
Haga que se levante mi Reinita,
Y en nombre de mi padre y mis hermanos,
Devuélvamela sana a la casita.

Rebeca Guerrero.
Hija de Reina Guerrero… la que no se rinde.

Comentarios sobre este poema

Sé parte: Comenta y vota