ME ARDE LA VIDA POR USTED.

poema de Ray Day

ME ARDE LA VIDA POR USTED.
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El mundo sigue su rumbo. Con él he de seguir el mío, mas no sin antes desprenderme de estos versos que cabalgan en los corceles agitados de esta pluma que levanta polvaredas en las nubes, penetrando hasta lo profundo de mi cielo.

Sólo los Triones iluminan el taciturno universo
en esas noches que despiden con sus besos a la luna y que desalmados, se olvidan por completo del amor que a usted le tengo.
Se sacuden en estampidas galopando
en sus flamígeros relinchos pisoteándome en las manos, mas sin poder neutralizar mi pluma
porque solo Dios puede quitarme la paz y la calma.
Solo él puede apagar las luces de mi alma.

—No pueden, no podrán—. Pues soy yo quien aviva el viento al apearme, cuando tengo la corazonada de que has llegado a mí en un suspiro y me deslizo caprichosamente hasta la falda de tu vestido.
Cantando victoriosos penetran mis relinchos las murallas de tu vientre para llegar y reposar en esa cálida morada.

Dejo a tus pies este poema en forma serpentina.
Suspiro profundo, mañosamente.
—Sonrío—; repentinamente palmoteo las paredes de mi pecho confirmando que te enamoro con mis versos como la mañana se enamora del rocío.

Dando así por hecho que los estruendos escuchados en el cielo, son los rayos mañaneros de ese mismo sol que te calienta y trae ardor a tu vida que unida a la mía,
hace que arda como volcán derramando tinta,
provocando la más sublime poesía.

Así, pinto azur las curvas de tus noches Septentrionales, cediéndole el paso a los astros para que irradien su luz y me arda la vida por usted con el calor de sus desérticas planicies. Dejando en este acto, cicatrices en la piel de nuestro cosmos para terminar alumbrados solo por tus bellos luceros matutinos.

Por esto, hasta que terminen de iluminarte todas las estrellas, decretaré que aunque el mundo se quiebre en mil pedazos, yo seguiré entero ardiendo entre tus brazos hasta que Dios me cobre la vida.

Raymond Sánchez.

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