INDÓCILES EN REBELIÓN.

poema de Ray Day

INDÓCILES EN REBELIÓN.
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Sin conocerte, sé que fuiste conquistador exquisito.
Soñador sin límites y pintor de esperanzas.

Día con día he sido testigo del legado de tu memoria viva e innata caminando hoy en los pies de tu descendencia, que conjugando bravura con sonrisas de colores,
profesa cada uno de tus principios de axiológica enseñanza.

Sé que con tus manos en el pincel
y tu mente en las obras de arte añoradas,
todo lo pintabas con el amarillo del sol que heredaron sus rizos...
Llevo tus copas y sé que también tu aprobación.

Mientras cenaban entre copas moradas, una botella de vino tinto
y el humeante aroma del pan en la cesta, él la pregunta liberó:
—¿Te casarás conmigo?—

Era mesa de madera rústica, el pan de trigo tierno, los bosques con pastos abundantes y de arena su castillo para una boda de campesinos.

—Ella, ella era majestuosa como la distancia misma.
De sentimientos puros enredados entre los rizos de una nostalgia
que le tejía esperanzas, mientras extrañaba sus besos como el mago extrañaba la magia.

Es por esto que asintiendo con la cabeza y riendo con el corazón, decía que todo lo aceptaba igual que el oro acepta ser fundido y quemado hasta lo más profundo.

No podía ser de otra manera.
Lo había aceptado desde el día en que lo vio; a lo lejos, empuñando pluma y papel deleitando sus sentidos. Como las piedras en el río, sintió el manantial que nacía en los senos de las orgullosas montañas, asimilable al mar embravecido que acaricia la blanca espuma, mientras en su reloj no existe el alba.

—¡Ábranme las compuertas para liberar los ríos!—
Pues aunque lluevan castigos de luz y mil tinieblas, oh amado mío, eres mi bendición, pese a no comprender el porqué de tu elección…

¡Porque mi casa está en tus ruinas!
— Él le respondía —
Oh mi amor,
¡Grande y poderoso como un fortín!
Eres la rama que brota del tronco, las hojas y frutos en cosecha de uvas,
el vino en su reposo, hermosa como ninguna.

Ambos tierra fértil conquistaron, hicieron grandes sus ciudades con viñas, olivares y árboles frutales.

—Indóciles en rebelión—

Amantes náufragos. Tenaces y rebeldes de corazón.
Ante el amor, la esperanza del sembrador;
ella la tierra y él, el conquistador.

Raymond Sánchez.