Eterno momento

poema de PAR

Pasaron los días tan rápido,
recorría en taciturno silencio,
aquellos en que se hacía sabio,
los mismos en que fue bohemio.

Recordaba su primer cuaderno,
el olor de sus lápices y borrador,
el uniforme que lució de mal genio.
¡Cómo olvidar a su mejor profesor!

Encendiendo aquel ingenuo corazón,
se avivaba la llama de la pasión,
en hojas de cuaderno con una razón,
viajaba desbocado, su primer amor.

Sus manos sudaban de miedo,
su piel pasaba de caliente a frio,
todos a su lado, y él en el medio
de todos, ocultando su escalofrío.

Atrás, cada vez que con disimulo
osaba mirar, tropezaba de súbito,
con su mayor motivo de orgullo,
su madre, en tan inmenso público.

Innumerables noches de desvelos,
apuntes, libros, tareas y lecciones,
esmerados maestros, dando consejos,
todo se volcaba en intensas emociones.

Se escuchaba una fiesta de aplausos,
la cámara congelando el sublime encuentro,
su aliento ahogado, rodeado de abrazos.
Por fin, ¡el diploma, que eterno momento!

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