Erasmo de Enero

poema de penny

Y un día yo fui madre, fui la mía propia.
Fui la madre de mi madre y la madre de la suya.
Y fui la tuya, Erasmo de Enero.

Y pajarearon chimeneas obsoletas
alicatadas en los pespuntes de la tarde.
La condescendencia de pianos alados
tejió el aura con sus obtusos alambres.

Tus ojos abrieron mi cadáver de niña.
Lo besaron en la frente, lado a lado sus mejillas.
Exhumaron sus latidos interrumpidos esperándose
en algún muelle de Enero debilitado, sin quejarse.

En la cartografía de un útero miserable,
tumbado en la fehaciente pira de porqués.
Ceniciento en la balada de tus besos
siento el amor madre, Erasmo de Enero.

Tendido en los balcones como sábanas blancas
Ciudadelas misántropas en la niebla,
De la tinta de pupilas que se extinguen
Como escarabajos en busca de quimeras.

En la coreografía de nuestros abrazos
Las malas madres se curan,
Las pobres niñas son y se quedan.
Y la voz que me escribe se libera.

( Dedicado a mi hijo, nacido en Enero).

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