Sal y ponte a la luz

poema de Pablo

Sal y ponte a la luz.

Hay un resabio a óxido
en la tarde en la que le llueve al sol.
A las paredes les chorrea
un agua tiznada de astro.

Los semáforos cambiantes
son un aviso de lo que se acerca:
la noche engulle los reflejos en las ventanas.

Nada es tan incierto como ahora.
Las máquinas ruidosas dan su último suspiro
en una selva de hule y aluminio
a la que le llueve
sin que esa lluvia haga fértil el asfalto.

Es mi paso el que hurga en tal maleza
la razón del por qué estoy aquí,
mi paso empapado
el que rasca en las entrañas de un regreso
el sentido de una sonrisa que espera.

Sal y ponte a la luz
que ya voy llegando.

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