Misterio diario

poema de PC

Hay un gran misterio diario
que apenas y percibimos.

Mucho tiene que ver con el alma,
con este ardor interno y externo
que parece fraguarnos la existencia.

Es este misterio de ser.
Así, simple, de ser.
De recostarse contra un muro áspero
y sentir la piedra tosca;
de acercar los labios a una fuente
y mojarse la lengua;
de sentir hambre
justo al mediodía.

Y así, sin más,
saberse ser,
haber sido
y seguir siendo;

sin modos, ni atributos.

Así son los misterios:
¡no dependen de nada ni de nadie!

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