Mirando al cielo

mirando hacia el cielo
no queda más remedio
que sentirse pequeño;

uno descubre su bajeza
cuando ve que las nubes se alzan tanto,
a la altura donde no llego
tan siquiera de puntillas;

es bueno reconocer esta estatura,
sí, porque uno no se cree un rascacielos,
ni una torre solemnemente esculpida,

así, bajo,
mirando al cielo
para recordar que mis poros son de barro;

sin cimas
que ostenten
rivalizar con las estrellas,

con esta pequeñez
que me ensucia los zapatos,
las medias y los pies.

Comentarios sobre este poema